HISTORIA Y EDUCACIÓN

Acerca de este tema sobre la historia y la educación nos centraremos en el autor John Dewey, célebre pedagogo norteamericano con gran influencia en las corrientes educativas de la segunda mitad del siglo XX. Dentro de su pedagogía, este defiende que el proceso educativo tiene dos aspectos: el aspecto psicológico, que consiste en sacar a la luz las potencialidades del alumna
do, y el aspecto social, en el que cada uno de los alumnos debe tener en su futuro una tarea o “misión” dentro de la sociedad. Esta teoría que defiende me parece negativa y errónea, ya que, desde mi punto de vista, el proceso educativo va dirigido a la persona y esta no se puede reducir únicamente a lo psicológico. Las personas no somos máquinas, y en la definición de la persona está además lo físico, lo espiritual... por tanto, hay que desarrollar a esa persona y hacerla crecer y de esa manera la propia persona será quien descubra cuáles son sus capacidades o facultades. Además, la propia persona descubrirá libremente y con un conocimiento sobre sí mismo cuáles son las cosas a las que aspira sin necesidad de que le orienten o que el sistema tenga que decir su papel dentro de la sociedad.

Otro aspecto que destacaría como negativo es que John Dewey utiliza el interés como el motor del trabajo escolar. En este punto no estoy de acuerdo ya que pienso que en un colegio no se debe enseñar únicamente aquello que les sea de interés a los alumnos. Por un lado, porque si se hace eso, se acostumbran a tener lo que ellos quieren y deben adquirir a lo largo de todo el proceso educativo una base mínima independientemente de si es de su interés o no a priori. Por otra parte, pienso que muchas veces el alumnado pierde el interés en las clases ya que únicamente se explica el temario sin dar razones de por qué se debe aprender eso. Aunque ciertamente mucha cantidad de materia que se imparte a lo largo del proceso escolar no tendrá una utilidad directa a no ser que en un futuro te especialices en ciertas labores para los cuales sí que valdrá, hay muchas cosas “inútiles” que sin embargo conforman la personalidad. En todo caso, como docente plantearía las asignaturas de manera lo más individualizada posible para cada alumno, en función de a qué labor o trabajo se quiera dedicar en un futuro cada uno de estos.

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